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50
años de vida religiosa
Santo Domingo (Rep. Dominicana)
10
de mayo de 2009
Con
gran alegría celebramos la fidelidad de nuestro Dios en la vida
de las hermanas Iluminada Morales Díaz (Piedad) y Ana Teresa
Contreras Severino (Carmen Teresa), el domingo 10 de mayo, en la casa
sede de la Provincia Nuestra Señora de la Altagracia, con motivo
de la celebración de sus 50 años de vida consagrada como
Carmelitas Teresas de San José.
Como ya
sabemos, la Hna. Carmen Teresa se encuentra muy delicada de salud, y
justamente se encontraba en la clínica desde el día 2
de mayo, pero el médico le dio el alta justamente el día
de la fiesta, una hora antes de iniciar la eucaristía. Se pueden
imaginar la emoción que reinaba en el ambiente, pues ya se había
previsto que Carmen Teresa renovara sus votos en la clínica y
luego tendríamos la celebración con la Hna. Piedad. Pero
Dios tenía otros planes y nos hizo vivir un bello día
de regocijo, confirmando, una vez más, su amor hacia sus criaturas.
La Hna.
Piedad preparó la fiesta con dos días de oración
y reflexión, en la casa provincial.
La eucaristía
fue presidida por Mons. Amancio Escapa Aparicio, ocd., y dentro de la
celebración, ambas hermanas renovaron sus votos al Señor,
sostenidas en la frase que eligieron para decorar el entorno: "El
Señor es mi Pastor, nada me falta".
Después
de la celebración eucarística, compartimos el almuerzo,
en el salón, preparado por las hermanas, con gran esmero y delicadeza,
para que en este acontecimiento sirviera como comedor. Estuvieron presentes
un número significativo de familiares de las dos hermanas, así
como todas las hermanas que residen en territorio dominicano, además
de Hna. Mª. Concepción Jáñez, de la comunidad
de Holguín, Cuba, que se encontraba en el país y también
las jóvenes aspirantes internas y postulantes.
Un rato
de la tarde se compartió en un ambiente familiar y fraterno una
larga sobremesa. Durante este espacio hubo canciones, anécdotas
familiares, poesías, palabras de gratitud, entre otras expresiones
de valoración y reconocimiento de la vida de entregada, al Señor
y al pueblo, de ambas hermanas.
Realmente,
¡¡el Señor ha estado grande con nosotras y estamos
alegres!!
Hna.
Dania M. Rodríguez Z., ctsj
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