|

Queremos
compartir con quienes se asomen a esta página la alegría
de saber que el Señor ha deseado hacer una alianza eterna con
nosotras, y nosotras con Él.
El día
9 de agosto, en la fiesta de Sta. Teresa Benedicta de la Cruz, en la
parroquia San José Obrero de la ciudad de Santo Domingo, celebramos
nuestra Profesión Perpetua. Llenas de gozo compartimos este acontecimiento
con nuestras hermanas, familias y personas cercanas.
En el símbolo
que elegimos para nuestros votos, reconocemos la fragilidad de nuestro
barro, en la que Jesús ha querido que nos unamos a Él
para siempre, como Carmelitas Teresas de San José.
Después
de la celebración de la Eucaristía, que estuvo presidida
por el religioso Juan Castro, Misionero de los Sagrados Corazones, compartimos
el almuerzo con las hermanas y familiares. Fueron momentos muy significativos
en los que nos sentimos acompañadas por todas nuestras hermanas,
tanto por las que estaban allí presentes, como por las que nos
acompañaron con la oración, desde sus respectivas comunidades.
Nuestros
corazones rebosan de alegría ante tantos gestos de cariño
que el Señor cada día va teniendo con nosotras.
Dar gracias
es una actitud que brota de un corazón que reconoce que todo
lo que recibe es por puro don, sobre todo cuando viene de la bondad
de Dios.
Gracias
a nuestra Congregación por acogernos, confiar en nosotras, por
todo lo que ha aportado para nuestra formación, por ayudarnos
a crecer como personas, por apoyarnos, porque nos sentimos valoradas
y queridas. Gracias, hermanas, por ayudarnos a sentirnos parte importante
de esta familia.
Queremos
terminar con las palabras del Apóstol San Pablo: "Sé
de quien me he fiado" y nosotras hemos puesto nuestra confianza
en Jesús, y también confiamos en las oraciones de nuestras
hermanas para ser fieles a esta alianza que hemos realizado.
Que María
la Madre buena nos siga acompañando cada día y nos enseñe
y ayude a ser verdaderas consagradas.
Hna.
Johanny A. Guerrero, ctsj
|