Primer
Encuentro Intercomunitario en Costa de Marfil
26
- 29 de diciembre de 200
En
estas tierras africanas de Costa de Marfil, nos reunimos las comunidades
de Abidjan y Grand Bassam para vivir la 1ª Asamblea intercomunitaria;
lo hemos vivido como un tiempo de gracia y de fidelidad del Señor
para con nosotras.
Iniciamos
el día 26 de Diciembre del 2009, presentando al Señor
esta reunión de preparación a la 5ª Asamblea
General con la Eucaristía de la mañana, presidida
por el Pbro. Víctor Adzoguidi, OCD, quien nos recordaba
que seguir a Jesús es vivir y morir compartiendo su destino
como San Esteban; valoraba que todas somos responsables de nuestra
misión como comunidad en este lugar concreto, desde nuestra
espiritualidad y carisma.
La
Hna. Cecilia Barreda Merino quien presidio la Asamblea, nos invitó
a orar con Santa Teresa de Jesús: Vuestra soy, para
vos nací
, acercándonos a Jesús
de Nazaret, el Maestro y estando juntas en su presencia. Contemplarle,
dialogar y escucharle en nuestro interior y como comunidad, compartir
lo orado.
Los
cantos, los textos de Santa Teresa y el evangelio nos ayudaron
a situarnos ante el documento que la Hna. Cecilia nos entregó:
"Volver a la escuela del don".
El
día 27 continuamos con la Asamblea a partir de los textos
que nos marcan la liturgia haciendo una Lectio divina de la Palabra,
compartiendo el eco que el Espíritu suscitó en nuestro
corazón. Posteriormente compartimos las respuestas de la
pauta entregada.
Profundizamos juntas la reflexión de las etapas formativas
realizada en el Encuentro General de formadoras y Superioras demarcacionales
retomando el Plan de formación del Capítulo General
de 2007. Esto nos ayudó a profundizar en el proceso de
formación como Carmelitas Teresas de San José, como
un itinerario de progresiva configuración con Jesucristo.
Terminamos dando gracias a Dios con la celebración de la
Eucaristía en la fiesta de la Sagrada Familia.
El
día 29, como parte también de la Asamblea, salimos
de paseo a un lugar muy bonito llamado Assinie mafia, donde disfrutamos
del mar, y sobre todo de la alegría fraterna.
Valoramos
mucho este espacio de convivir juntas como familia. Algunas descansaron
con una buena siesta debajo de una palmera, otras caminamos descalzas
a la orilla de la playa y no faltó quien se diera una buena
zambullida en el agua. De regreso pasamos a visitar el santuario
de Notre Dame de La Garde cantando a María la Salve Regina
para que ella siga acompañándonos en nuestro seguimiento
a su Hijo Jesús.
Fue
una experiencia muy rica de compartir la fe, de vivir en comunión
y alegría. De mirar con esperanza lo que Dios va queriendo
de la Congregación y de la responsabilidad que tenemos
ante el don recibido y de crecer en la conciencia de que vivimos
en proceso permanente de formación.
Hna.
Patricia Angélica Jiménez, ctsj