CONVOCADOS
POR CRISTO,
PARA HACER NUEVO UN CAMINO YA TRAZADO
(13 - 15 de agosto de 2011)
Durante
los días 13 a 15 de agosto del presente año, nos reunimos
en la ciudad de Bogotá un grupo de laicos comprometidos en
la obra de la Congregación de Hermanas Carmelitas Teresas de
San José de Colombia, para realizar nuestro III Encuentro Nacional.
El carisma de las dos Teresas se evidenció en cada uno de los
momentos vividos. Nos hicimos presentes las Fraternidades Carmelitanas
de Sonsón, Medellín, Bogotá y Cúcuta.
El clima fraterno, la pertinencia de las temáticas abordadas,
la apertura y el compromiso ante el mensaje evangélico, el
compartir como familia, fueron las características que animaron
este encuentro.
Se planteó una meta: brindar elementos que permitan consolidar
la identidad como laicos y seglares que vivimos el carisma de la Hermanas
Carmelitas Teresas de San José.
Un grupo de nuevos integrantes de fraternos hicieron el compromiso
y otro lo renovó. Después de una andadura iniciada en
1997, cuando comenzó en Bogotá el proceso para consolidar
las Fraternidades Carmelitanas en Colombia, hoy se cuenta con cuatro
grupos que quieren, al estilo de las Madres Fundadoras, vivir el compromiso
bautismal y transformar las realidades en cada uno de sus contextos.
El nuevo grupo, de Sonsón, mostró la acción del
Espíritu, pues en poco tiempo se han conformado para vivir
profundamente la espiritualidad y el carisma congregacional.
La relevancia que les dio el Vaticano II a los laicos, se analizó
y se asume con un profundo compromiso que permitirá colaborar
en la construcción del Reino que no es otra cosa que vivir
en Fe, Esperanza y Caridad y contribuir a que estas tres virtudes
impregnen cada una de las realidades en las que están inmersos
este grupo de bautizados que actúan eclesialmente.
Al partir, cada uno de los participantes en este tercer encuentro
asumimos, como Moisés, una tarea de salvación y de redención
en la que el compañero inseparable es nuestro Señor,
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu que brindará el
amor, la fuerza y el discernimiento para cumplir con la misión
encomendada.
Fraternalmente,