Una experiencia de celebración centenaria desde otra perspectiva
Terminó
la Eucaristía del Domingo y se nos acercó la Hermana
Eulalia para proponernos ir a Madrid a la Clausura del Año
Jubilar de celebración del Centenario de Aprobación
Pontificia del Instituto. No sabíamos bien qué era eso,
pero dijimos: "Sí, vamos".
El viernes 13 de abril por la mañana lo pedimos en nuestros
trabajos como día de Asuntos Propios, y junto a la Hermana
Eulalia, a la Hermana Rafaela y a Juanma, Rocío y yo, salíamos
de Lepe en dirección a Madrid, pidiendo con nuestras oraciones
la protección del Señor y la compañía
de la Santísima Virgen.
Después de un viaje agradable y tranquilo llegábamos
por la tarde a la Casa de Madrid en la calle Agastia. El recibimiento
fue el de una madre a sus hijos. Era la primera vez que nos veíamos
pero parecía que habíamos estado siempre juntos y tras
una separación, nos volvíamos a encontrar. Nos alojaron
y por la noche tras una magnífica cena, entregamos unos presentes
y echamos un buen rato de charla y risas en la sala de estar de la
comunidad.
El sábado nos despertaron con música y asistimos al
rezo de Laudes, era mi primera vez. Me pareció estar en el
cielo, en aquella pequeña capilla, todos ante Dios, dando gracias
por la resurrección de su Hijo, en aquella mañana de
Pascua, con oraciones, cantos
Tras un suculento desayuno nos
fuimos a visitar a un pariente y al mediodía nos fuimos al
Colegio del Carmelo Teresiano en Cuatro Vientos, donde nos regalaron
una estupenda comida, y a su término, nos enseñaron
las instalaciones del colegio.
A las cinco y media comenzaba en la Parroquia de la Virgen de los
Llanos, muy cerca del colegio, la Eucaristía de Acción
de Gracias por el Centenario, presidida por el Excmo. Sr. Obispo Auxiliar
de Madrid D. César Augusto Franco. Se dedicó a la Hermana
Esther, recientemente fallecida. Acompañó al canto de
forma magistral, el Coro de voces blancas del colegio apoyado por
la Hermana Judit y la Hermana Irene. En la Procesión de entrada
participaron Juanma y la Hermana Eulalia. En las Ofrendas del Pan
y del Vino, Rocío y yo.
La Homilía fue sencilla y emotiva. Antes de acabar una alumna
y una profesora del colegio dieron un testimonio precioso y emotivo,
y por último, la Superiora General, Hermana Cecilia, mostró
su agradecimiento a Dios, a las Madres Fundadoras y todos los que
han hecho posible la celebración de este centenario. Y pidió
para que todos los que asistimos lo viviéramos como un renovado
y perenne Magníficat. A continuación, nos agasajaron
con un brindis en el patio del colegio que resultó ser unas
horas de convivencia, de compartir y de conocimiento más profundo
de los miembros y de la obra de la Congregación.
Terminamos haciendo una invitación a los niños de la
Casa Hogar de Salamanca para que vinieran a pasar unos días
en verano a Lepe. Tras el regreso a la Casa compartimos en el comedor
una taza de leche caliente y un buen rato de charla junto a la Hermana
Cecilia, otras hermanas y la familia Barba.
El domingo por la mañana tras el rezo de Laudes, y un reparador
desayuno partimos hacia Lepe, a donde llegamos por la tarde. A nuestros
hermanos miembros de la Fraternidad Carmelitana de Lepe, los tuvimos
siempre presentes en todo momento, así como a la hermana Mª.
Lourdes a la que echamos mucho de menos.
La experiencia ha sido única, inolvidable, llena de vivencias
y contenido. Enriquecedora y con argumentos para reflexionar sobre
la importancia que tenemos los seglares en la familia de las Dos Teresas.
Invitados a ser misioneros en nuestras realidades: familia, trabajo,
amigos y llegado el momento, por qué no, en las Misiones que
la Congregación tiene por el mundo, pero siempre con el estilo
de las dos Teresas. Con sencillez, humildad, entrega y alabanza continua
a Dios.
Me atrevo a decir que hemos tenido una experiencia de Dios a través
de la Hermanas Carmelitas Teresas de San José. Vaya este escrito
como muestra de admiración, cariño y respeto. Muchas
gracias a TODAS. Y especialmente a Cecilia, Mercedes, Carmen, Carmina,
Rosalía, Rosa, Isabel, Agustina, Pureza, Merche, Sofía,
Judit, Pilar, Rita, Irene, Mari Ángeles
y a la entrañable
Presentación.
Manuel
Ponce Ortiz
Miembro de la Fraternidad Carmelitana de Lepe