Una
actividad que realizó el grupo de las Fraternidades Carmelitanas
en el mes de febrero, con motivo del 134 aniversario de nuestra Familia
Religiosa, fue una visita a los Hogares Teresa Toda de Azua. El 18
de febrero, una representación de las Fraternidades se trasladó
desde Santo Domingo hasta Azua de Compostela con esta finalidad. Transcribo
la experiencia de Karina, ex alumna del Colegio Santa Teresa que,
con su esposo Tomás, son miembros que integran este grupo que
busca hacer un camino de espiritualidad y compromiso cristiano, desde
el Carisma legado por las dos Teresas:
"Todavía
no encuentro las palabras adecuadas para describir lo significativo
que fue para mí el encuentro con las niñas de Hogares
Teresa Toda, lo que sí puedo asegurar es que para mí,
ese día todavía no ha terminado.
Ese día me dio una perspectiva distinta, me demostró
cuán difícil se nos hace seguir a Dios, aún queriendo
seguirle, aún deseando salir y correr detrás de Él,
cuántos obstáculos nos ponemos, cuántas excusas
utilizamos y, sin embargo, Él no nos pide nada. Estamos tan
acostumbrados a las exigencias del mundo que cuando encontramos algo
o alguien que no nos pide, ni nos exige, pasamos de largo, ni nos
detenemos, no atrae nuestra atención.
Ahora
se hacen evidentes para mi tantas cosas
Dios no necesita lo
que tengo, sino lo que soy, no necesita lo que debería ser,
sino lo que puedo hacer y aunque me cuesta un poco entenderlo, creo
que eso ha quedado claro.
El
estar con las niñas me dio una nueva visión de ver las
cosas. Ya no se trata de sentir pena, o sentirme triste por su realidad,
o de dejar de sentirme mal por la mía, se trata, como dice
una canción que fue interpretada por una de las niñas
ese día: ¿qué puedo hacer yo para hacer un mundo
mejor? ¿qué visión de futuro puedo darles a ellas,
cómo puedo impactar en sus vidas?
El
estar allí me hizo pregúntame: ¿QUÉ ESTOY
HACIENDO YO?
Aún estoy maravillada con las cosas que podemos lograr, sólo
con dar un poco de nuestro tiempo."