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En Riudecanyes, año 1826, comenzó esta bella historia: dos mujeres, Teresa Toda y Teresa Guasch...
Aquel grano de mostaza que en 1878 fue echado en los campos de la Iglesia, se ha desarrollado sólidamente.
Creced como violetas, volad como palomas, con sencillo corazón.
Siendo para los jóvenes y niños, madres, maestras y amigas.
Nos esforzamos para que los distintos lugares donde desarrollamos nuestra misión sean espacios de acogida.

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13/03/2017
Encuentro Formativo en la Provincia Nuestra Señora de la Altagracia
Las Hermanas del equipo de Formación, de la Provincia Nuestra Señora de la Altagracia, propiciaron el encuentro por etapas, en esta ocasión dirigido a las Hermanas de 35 a 55 años de Vida Religiosa.

La experiencia fue vivida con mucha alegría, gratitud y entusiasmo, durante los días 26 y 27 del mes de febrero en la Casa Provincial.

El primer día nos acompañó, con su cercanía, delicadeza y dinamismo, la Hna. Angélica Segoviano, Oblata del Santísimo Redentor, con el tema: “Reconcilio y celebro mi cuerpo”. Este espacio fue muy enriquecedor pues nos ayudó a tomar consciencia de la importancia que tiene cuidar, de manera integral, nuestro cuerpo, escuchando la sabiduría del lenguaje de su voz. Aprender a dedicarnos tiempos vitales y nutritivos a nivel personal y comunitario. Del mismo modo, educarnos para cuidarnos como lo hacemos en otras áreas de nuestra vida consagrada, para así vivir plenamente felices caminando con Jesús que tanto nos ama, junto a aquellos con quienes compartimos vida y misión.

Nos fuimos abriendo a este compartir a través de diversas dinámicas que nos fueron ayudando a identificar ¿Cómo podemos comenzar nuestra propia reconciliación con nuestro cuerpo? ¿Cómo podemos llegar a un punto en que lo podamos celebrar abiertamente y darle lo que necesita?

Dentro de las dinámicas realizadas pudimos compartir algunas de nuestras cualidades, necesidades, deseos, sentimientos. Asimismo, danzar juntas cantando con gozo estar habitadas por la presencia del Espíritu Santo, intercambiar entre parejas masajes, juegos grupales que nos ayudaron a soltar tensiones y pedirle perdón a nuestro cuerpo por no escuchar muchas veces sus gritos, ya que nuestra vida es un altar, templo del Espíritu de Dios; por tal razón nuestro caminar y vivir es una oración a Dios y lo hacemos con TODO nuestro ser.

Otro momento significativo, fue recibir, en ambiente de oración, una velita con la invitación: “Mantengamos viva la llama de Teresa Guasch”, estuvimos danzando al ritmo de la canción “Sé mi luz, enciende mi noche” y concluimos expresando cada una nuestra oración de gratitud, alabanza y bendición al Señor.

El día 28, iniciamos con la celebración de la Eucaristía y nos acompañó en la reflexión la Hna. Rosa Monique Peña, Dominica de Adrián, desde su larga y rica experiencia como mujer consagrada.  

La Hna. Rosa, compartió  algunas pinceladas sobre: La Vida Religiosa Misterio”. Nos invitó a redescubrir cómo podemos enfrentar los retos que nos plantea  hoy vivir nuestro seguimiento a Jesús en nuestra Iglesia y en la sociedad actual. También nos estimuló a retomar la lectura de nuestra Historia Congregacional para redescubrir la vida que hay en ella, lo que nos enriquece, lo que nos mantiene unidas y enfocadas en nuestra experiencia de Dios, evocando a nuestras antecesoras, y de este modo poder contrarrestar la amenaza de la “anemia espiritual” que puede ir generándonos el cansancio con el paso de los años, que va de alguna manera evidenciando nuestra entrega generosa en el día a día, pero que a veces no sabemos colocarnos ciertos límites.

Nos animó a dar inicio a esta cuaresma con una mirada transparente, poniendo los ojos en Jesús y en su modo de situarse ante la vida. Reconociendo en su persona la delicadeza con la que  retiene nuestro caos y lo transforma en vida, cambiando nuestras adversidades en bendiciones. Nos animó a aprender de Jesús a “filtrar” nuestras experiencias dolorosas y desde ahí ser transformadas en bendición para los demás. Nos obsequió, a modo de símbolo, un filtro dejándonos con el interrogante ¿Qué situaciones hay pendientes por filtrar en nuestras vidas?

Finalmente, las Hermanas participantes evaluaron la experiencia como una iniciativa novedosa, dinámica e iluminadora. Otras, se mostraron muy agradecidas por haberles ofrecido la oportunidad de este interesante, revitalizador y oportuno espacio de encuentro, haciendo un alto en esta etapa de su vida y poder reflexionar juntas en un cálido y ambiente fraterno.


Hna. Carmen Jiménez Peñaló, ctsj 











Grupo de participantes
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Encuentro formativo
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