NUESTRA PRESENCIA, HOY
Aquella imperceptible semilla que el 22 de febrero de 1878 fue
echada en los surcos de los campos de la Iglesia, se ha desarrollado
sólidamente, por la bondad divina, a pesar de las dificultades,
de todo género, que se han opuesto a su desenvolvimiento.
Los primeros pasos fueron especialmente lentos y difíciles.
Sin recursos materiales y apenas sin apoyos humanos de amistad
y de influencia. Es más, con la ignorancia y la marginación
por parte de la autoridad eclesiástica que debía
haber respaldado, y aún favorecido, aquella obra de Dios.
No obstante, varias comunidades van naciendo por la geografía
catalana en las provincias de Barcelona Tarragona y Lérida.
La guerra civil española de 1936 supone un duro revés
para la Congregación, todavía endeble: se cierran
todas las casas, las hermanas son dispersadas. Terminada la guerra,
y tras vencer muchos obstáculos, en 1940, La Congregación
vuelve a renacer. Se recuperan las casas, aunque muy deterioradas;
las hermanas regresan a las comunidades, pero no todas. Muchas
vocaciones se pierden. Recomienza la vida comunitaria. Prácticamente
hubo que volver a empezar.
En 1941 la Congregación se afilia a la Orden del Carmen
Descalzo por Decreto del Prepósito General P. Pedro Tomás
de la Virgen del Carmen. La Virgen del Carmen, con Santa Teresa
y San José son los Patronos del Instituto.
En 1949 la Congregación sale de Cataluña. Otras tierras
de España necesitan de la misión de las Carmelitas Teresas
de San José: Galicia, León Madrid, Vizcaya. Después
seguirán Valladolid, Burgos, Huelva
Pero el espíritu
misionero se hará especialmente sensible y vibrante en las primeras
hermanas que partieron, en enero de 1949, rumbo a América. La Rep.
Dominicana fue el lugar de encuentro de las CTSJ con el Nuevo Mundo. Allí
se descubre un dilatado horizonte y una gente humilde y sencilla que acoge
con gran apertura y generosidad el mensaje del Evangelio. Después
vendrá Colombia, en 1960, Chile en 1961, Estados Unidos en 1967,
Puerto Rico en 1979, México en 1985, Costa de Marfil en 1994. Y,
desde julio de 2004, también en Mozambique
La celebración del 125 aniversario de nuestra fundación
es para nosotras un motivo de acción de gracias y alabanza
al Padre que ha suscitado en su Iglesia el carisma con que hemos
sido agraciadas para el bien de la Iglesia y es también
un nuevo estímulo/llamada para volver a nuestras raíces,
actualizar nuestro carisma y responder, de forma eficaz a los
retos y desafíos de los hombres de nuestro tiempo.
Hna.
Mercedes Fernández Cogollos, ctsj.
"La
sencillez sea vuestro distintivo",
decía
Teresa Toda. Ése fue su talante.
Y
ése queremos que sea el nuestro.
Así
queremos ser las Carmelitas Teresas de San José:
sencillas, esperanzadas, alegres,
agradecidas,
disponibles. "Como
las violetas
",
que ofrecen su perfume en total gratuidad,
sin
ser vistas de la gente"