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En Riudecanyes, año 1826, comenzó esta bella historia: dos mujeres, Teresa Toda y Teresa Guasch...
Aquel grano de mostaza que en 1878 fue echado en los campos de la Iglesia, se ha desarrollado sólidamente.
Creced como violetas, volad como palomas, con sencillo corazón.
Siendo para los jóvenes y niños, madres, maestras y amigas.
Nos esforzamos para que los distintos lugares donde desarrollamos nuestra misión sean espacios de acogida.

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17/10/2015
LOS VIAJEROS POR UN SUEÑO, EN UN VIAJE POCO USUAL
Después de 6 años, nos encontramos nuevamente preparando la 5ta misión. El encuentro fue desde el 2 al 4 de octubre, con  muy buenas instancias de oración y formación en diferentes áreas de contingencia para nuestro país y la Iglesia. Temas que fueron preparados e impartidos por nosotros mismos.

Parece que fue ayer cuando llegamos a nuestro nombre: Viajeros por un Sueño.  Pero, ¿Qué sueño pueden tener los jóvenes de hoy? muchos dirían que ser profesionales, comprarse un auto, viajar, etc. Nuestro sueño es diferente, es la respuesta a un llamado. Cuando conoces el amor de Dios no lo puedes dejar para ti, quieres compartirlo y sientes la necesidad de que los demás puedan experimentarlo.  Somos un grupo de puros locos, locos por Cristo, por ideales quizás muy distintos a los del resto de los jóvenes de nuestra edad y tenemos la certeza de que Dios está muy cerca de nosotros.

No obstante,  el camino se pone cuesta arriba cuando el mundo vive en sus comodidades, alejado de Dios. Es en ese momento  que nuestra Iglesia nos llama a hacer locuras, a salir y a gritar con fuerza: ¡Hay alguien que te ama! ¡No estás solo!  Llamada que escuchamos al finalizar nuestra oración del sábado por la noche donde el equipo coordinador, nos sorprendió con boletos de metro, un cancionero y estampas del Jesús de la Misericordia, a través de los cuales  nos impulsaron a canalizar todo nuestro entusiasmo y transformar un acto tan cotidiano como viajar en metro en una gran aventura.

El primer pensamiento de varios fue que terminaríamos durmiendo con los policías, porque no está permitido cantar en el metro.En aquel instante, sentimos  el miedo y la vergüenza normal de un joven que demuestra su fe en la vía pública,pero el apoyo de los demás y saber que estábamos en la misma parada nos animó ya que no haríamos nada de lo que deberíamos avergonzarnos.  Nos sentíamos también contentos, nerviosos, y con la certeza que iba a ser un acto de valentía para nosotros como grupo misionero. Fue así como alrededor de las 21:00 hrs partimos a cantar al metro canciones que llenaran el corazón de esas personas con un rayito de luz y una pisca de esperanza, una mezcla  lo suficientemente buena para romper su rutina y hacerles ver que presente está el Señor en sus vidas.

Al primer paso dado delante de esa gruesa línea amarilla comenzaba nuestra misión. Al comenzar a cantar solo nos concentramos en hacerlo bien fuerte y entendible para que se escuchara nuestro mensaje.  Hubo quienes nos rechazaron, otros que se molestaron,  otros  tímidamente miraban, algunos se animaron y nos siguieron con las palmas. Al repartir las estampas algunos no las recibían pero al mencionarles que eran gratis la aceptaban enseguida. En sus miradas había agradecimiento especialmente en las personas mayores, por otra parte los más jóvenes se sorprendieron y lejos de mostrarse reacios a recibirla  la acogieron con una sonrisa y otros con bonitos comentarios e incluso nos felicitaron.

Nos gustó marcar la diferencia entre tanto cansancio reflejado en el rostro de quienes nos acompañaban, de poder sacarlos de la rutina y entregarles amor a través de la música. Nos encantó que todos pudiesen apreciar nuestro estado de embriaguez por amor a Cristo. Si bien, el ir al metro solo tomó un pequeñísimo momento en la historia del universo, creemos fielmente que un montón de pequeñas acciones son las que se necesitan para cambiar vidas, para tocar el corazón de las personas, para llamar y encontrar respuestas, para lograr nuestro gran sueño. Justo esa noche pudimos soñar no sólo en fantasías, no sólo en utopías sino en la infinidad de viajes que nos esperan para cambiar este mundo, ¡sigamos armando lío!, ¡lancémonos mar adentro! No estamos solos, estamos más que acompañados, SOMOS: VIAJEROS POR UN SUEÑO.

 

Grupo Misionero Viajeros por un Sueño
Chile

 

 

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