zona privadazona privadafacebookfacebook
MENÚ
En Riudecanyes, año 1826, comenzó esta bella historia: dos mujeres, Teresa Toda y Teresa Guasch...
Aquel grano de mostaza que en 1878 fue echado en los campos de la Iglesia, se ha desarrollado sólidamente.
Creced como violetas, volad como palomas, con sencillo corazón.
Siendo para los jóvenes y niños, madres, maestras y amigas.
Nos esforzamos para que los distintos lugares donde desarrollamos nuestra misión sean espacios de acogida.

NOTICIAS

en portada
17/09/2015
SUEÑO REALIZADO. FRATERNIDAD CARMELITANA ANAWIN, DE LEPE-ESPAÑA
Después de emitir nuestras Promesas, comprometiéndonos a vivir como Jesús y a propagar el carisma de nuestras Madres Fundadoras, y después de más de dos años de preparación consiguiendo fondos y demás, la Fraternidad ANAWIN pudimos hacer realidad nuestro sueño: visitar nuestra Casa Madre y encontrarnos con la Fraternidad de Reus para compartir nuestros respectivos procesos.

Acompañados por las Hnas. María Eulalia y Rafaela  “pisamos nuestra tierra madre”. Colocamos una ofrenda floral ante las tumbas de nuestras Fundadoras, tuvimos una pequeña celebración en la que pedimos vivir como verdaderos hermanos, en fidelidad al Carisma que nuestras madres nos legaron: el Anonadamiento y la Infancia Espiritual. Entre cantos y oraciones dimos gracias al Señor por el don maravilloso de la vida, del bautismo, de su Palabra, del Pan de Vida, del Espíritu, de las Hermanas que viven en la Casa Madre y que nos acogieron con tanto cariño, por el don de pertenecer a esta Congregación y participar del mismo carisma que las Venerables Madres Teresa Toda y Teresa Guasch, por permitirnos conocer nuestras raíces congregacionales.

Nos recibieron la hermana María Teresa Gutiérrez, Superiora Provincial y la hermana  Nieves Martínez, Superiora de la Casa Madre. Nos hospedaron con muchas atenciones en las dos casas y pudimos saborear ese ambiente de familia que caracteriza a las hijas e hijos de Teresa Toda y Teresa Guasch.

C
on emoción escuchamos a la Hna. Paquita contar la Historia de la Congregación en el Museo de la Casa Madre, y compartimos ratos entrañables con las hermanas. 

Visitamos Barcelona: Santa María del Mar, la Boquería, las Ramblas, Mayor de Gracia, las fuentes de Montjuic… Nos encantó. Disfrutamos mucho. Tuvimos oportunidad de ir a Montserrat, de pedir la bendición a la “Moreneta”.

El día programado para ir a Reus lo esperamos con impaciencia. Nos dieron una gran sorpresa: junto con los Fraternos y Fraternas y la comunidad de Reus estaba la Hermana María Lourdes Marco, y nos invitaron a ir, en sus coches, ¡a Riudecanyas! La tierra sagrada de nuestras Madres. Nos esperaba el alcalde. Nos llevó a la iglesia y nos contó un poco de los orígenes del pueblo y de sus acontecimientos más relevantes. En la iglesia San Mateo tuvimos un momento de oración. Allí fueron bautizadas nuestras Madres, allí se casó la Madre Teresa Toda y cuántos días acudiría allí, a pedir la fuerza necesaria para soportar su sufrimiento. Recorrimos las mismas calles por donde ellas vivieron. No costaba mucho trabajo imaginarse a la abuela Magdalena con su pañuelo oscuro a la cabeza, yendo a ver a su hija recién casada, a la calle “del lunes”. O verla por la casa de la calle “del martes” donde el amor de la abuela recoge a la hija y a la nieta, tras el sufrimiento provocado por Antonio.

Vivimos una tarde excepcional. Tuvimos oportunidad, de compartir nuestra vida de Fraternidad, con nuestros hermanos de Reus, alrededor de una mesa, en un bar de Riudecanyas, al que nos invitaron las Hermanas para una merienda-cena. Luego, nos acompañaron a la estación del tren, para regresar a Barcelona.

Las últimas horas en Barcelona, con las Hermanas Teresa, Rosalía, Irene, Isabel y Ángeles compartimos nuestros sentimientos y la experiencia de estos 4 días de peregrinaje.

De allí al metro, en autobús al aeropuerto, vuelo a Sevilla y autobús hasta Lepe, a donde llegamos pasadas las tres de la madrugada. Hemos vivido una experiencia única, que ha servido para conocernos nosotros mejor y para conocer mejor nuestras raíces y la Congregación a la que pertenecemos.

Todo ello gracias a Dios, a la Santísima Virgen, a las Venerables Madres Teresas, a las Hermanas y a la Fraternidad de Reus.  Sólo me resta deciros con el corazón repleto de gratitud que disponéis de una casa con unos hermanos que os esperan en Lepe, Huelva.

Un fuerte abrazo en nombre de la Fraternidad Anawin,

Manolo Ponce
foto 1
galería
GALERÍA DE IMÁGENES
foto 4
foto 3
foto2
foto 5